Desayunar como un rey previene el sobrepeso y la obesidad

“Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo”

En general se recomienda que se realicen de 4-5 comidas al día, que se haga un buen desayuno y comida, y que se aligeren las cenas. Es decir, que la mayor parte de los alimentos se consuman en las primeras horas del día de manera que el desayuno aporte aproximadamente la cuarta parte de las calorías diarias.

El número de comidas y su aportación calórica, dependerá por supuesto, del estilo de vida, y del trabajo de cada persona

Lo que está claro es que la manera en que distribuimos las comidas, tiene una gran repercusión en el mantenimiento del peso, la glucemia y la colesterolemia

Sin embargo, las cifras encontradas en la literatura indican que desayunamos menos de lo que deberíamos. Es mas, la tendencia es a comer grandes cantidades al medio día y luego aligerar la cena, con lo cual estaríamos acumulando la ingesta energética, prácticamente en una toma. Otra tendencia cada vez mas extendida, es la de desayunar poco, comer rápido cualquier cosa, y luego cenar mas abundante. En cualquiera de los dos casos, es fácil que aparezcan picos de apetito, incluso ansiedad, que del lugar a picoteos fuera de hora y desajustes calóricos en la dieta

Lo que está claro es que si distribuimos correctamente los alimentos a lo largo del día, contribuimos a mejorar nuestro estado de salud y reducir futuras enfermedades cardiovasculares. Está demostrada la relación entre desayunos saludables y niveles de colesterol más bajos

Prevención de la obesidad

Tanto el tipo de desayuno, como también la distribución de alimentos a lo largo del día influyen notablemente en la prevención de la obesidad

Existen estudios que asocian pesos mas bajos con individuos, que hacen un correcto reparto de comidas al día, concentrándolas en las primeras horas. También está demostrado que los que con frecuencia realizan desayunos escasos pueden desarrollar fácilmente hábitos incorrectos relacionados con mayor riesgo de obesidad: comer entre horas, cenar grandes cantidades…

Ante esta realidad, por el contrario, existe la práctica en muchos grupos de población, que omiten el desayuno, precisamente con la intención de perder peso

Por supuesto, la elección de alimentos para el desayuno es fundamental. No es lo mismo optar por alimentos ricos en grasas, azúcar… que frutas, zumos, pan. Es importante también la variedad y la calidad

Por tanto, para controlar y perder peso, es imprescindible tener en cuenta la planificación del desayuno. Si se hace correctamente ayuda a reducir la ingesta y minimiza la necesidad compulsiva de comer.

Bibliografía: “ El desayuno saludable”

Dirección General de Salud Pública y Alimentación.

Consejería de Sanidad y Consumo.