Cómo mantener el colesterol a raya

Las claves para mantener niveles óptimos de colesterol en sangre y evitar sus secuelas en el sistema cardiovascular son sencillas pero, a tenor de los resultados de muchos estudios, difíciles de poner en práctica y, más aún, de mantenerlos a largo plazo. Según la comunidad científica, la dieta cardiosaludable (con pocas grasas “tras” que proceden de alimentos con grasa animal, aceites baratos utilizados para freír, comida rápida, lácteos enteros, aperitivos salados, bollería industrial y platos precocinados y poco colesterol que está en lácteos enteros, mantequilla, yema de huevo y carnes grasas, entre otros) y el ejercicio son los dos puntales básicos para tener el colesterol controlado y, a su vez, el resto de los factores de riesgo cardiovascular.

Son dos medidas fáciles y económicas. Sin embargo, los datos estiman que uno de cada dos españoles tiene cifras elevadas de colesterol (y la mitad lo desconoce), lo que sumado al exceso de peso (un 62%) y la hipertensión (un 33% de los adultos de nuestro país es hipertenso y solo el 20% controla su tensión arterial) son una bomba para la salud del corazón. Parece ser, por tanto, que adoptar hábitos de vida saludable para reducir enfermedades y la mortalidad asociada no es nada fácil.

Por otro lado, para aumentar los niveles de lipoproteína HDL, el colesterol bueno, no hay disponibles fármacos tan eficaces como para disminuir los de LDL. Por este motivo, es imprescindible, ante todo, cambiar el estilo de vida y, de nuevo, seguir una alimentación sana y equilibrada y evitar el tabaco y el sedentarismo.

Decálogo de consejos al paciente con dermatitis atópica

Los consejos incluidos en este decálogo son:

1.- Evitar factores que pueden desencadenar un brote de dermatitis atópica, como temperatura excesiva, humedad escasa o contacto con ciertos tejidos, como lana o seda.

2.- La exposición de las zonas dañadas al sol podría resultar beneficiosa, siempre y cuando el paciente no esté siendo tratado con antihistamínicos orales o tópicos.

3.- No se considera necesario evitar el consumo de determinados alimentos, si bien algunos de ellos, como las fresas, marisco o las bebidas estimulantes podrían favorecer el prurito. Sólo se evitarán estos alimentos si se comprueba que su consumo empeora los síntomas.

4.- Evitar el rascado de las lesiones. En los niños pequeños, es aconsejable cortarles las uñas.

5.- Aislar las lesiones dérmicas con ropa o guantes ligeros, que no aprieten y permitan la transpiración. El algodón es uno de los tejidos más adecuados.

6.- Los tratamientos con medicamentos no sustituyen la necesidad de un adecuado cuidado de la piel.

7.- Bañarse con agua templada, durante unos 20 minutos. La adición de sustancias emolientes, como la avena, al agua del baño podría mejorar el estado de la piel.

8.- Se aconseja emplear un jabón de pH ligeramente ácido, y sin agentes irritantes.

9.- Tras el baño, secar la piel sin frotar, con la ayuda de una toalla suave, y se aplicará una crema emoliente.

10.- Fármacos como los corticoides y los inmunosupresores se han mostrado eficaces para eliminar los síntomas de las crisis. Pero hay que seguir las recomendaciones del médico para que se usen con las mayores garantías de seguridad posibles, especialmente en cuanto a la dosis.

Acné: prácticas saludables

El acné es una inflamación crónica de la piel que aparece generalmente con la adolescencia, cuando el incremento del nivel de hormonas hace que las glándulas de la piel produzcan más grasa.

En la prevención y tratamiento del acné.  Podemos encontrar una amplia gama de productos que consiguen eficazmente regular la secreción sebácea, evitar la obstrucción y disminuir el crecimiento bacteriano.

Consejos a seguir, una serie de prácticas saludables antes de plantearse cualquier forma de tratamiento:

  • No utilizar ningún cosmético graso.
  • No manipular o presionar las lesiones.
  • Evitar la sudación y el exceso de hidratación.
  • Mantener una buena higiene de las zonas afectadas.
  • El principio del tratamiento es la limpieza del exceso de sebo, con un lavado con agua y jabón neutro dos veces al día; secando la cara con una toalla suave.
  • Protegerse adecuadamente del sol con productos libres de grasa.
  • No utilizar medicamentos sin ningún tipo de control, y mucho menos usar antibióticos de forma indiscriminada.