Acné: prácticas saludables

El acné es una inflamación crónica de la piel que aparece generalmente con la adolescencia, cuando el incremento del nivel de hormonas hace que las glándulas de la piel produzcan más grasa.

En la prevención y tratamiento del acné.  Podemos encontrar una amplia gama de productos que consiguen eficazmente regular la secreción sebácea, evitar la obstrucción y disminuir el crecimiento bacteriano.

Consejos a seguir, una serie de prácticas saludables antes de plantearse cualquier forma de tratamiento:

  • No utilizar ningún cosmético graso.
  • No manipular o presionar las lesiones.
  • Evitar la sudación y el exceso de hidratación.
  • Mantener una buena higiene de las zonas afectadas.
  • El principio del tratamiento es la limpieza del exceso de sebo, con un lavado con agua y jabón neutro dos veces al día; secando la cara con una toalla suave.
  • Protegerse adecuadamente del sol con productos libres de grasa.
  • No utilizar medicamentos sin ningún tipo de control, y mucho menos usar antibióticos de forma indiscriminada.

La importancia de la hidratación de la piel

La hidratación cutánea es uno de los parámetros más importantes en la salud de la piel, cuya función protectora es clave en el organismo.

Un cosmético hidratante adecuado debe mantener o restituir la homeostasis de la piel (la homeostasis es el estado de equilibrio del cuerpo respecto a diversas funciones y composiciones químicas de los líquidos y los tejidos), retrasar el envejecimiento cutáneo y dar soluciones a pieles problemáticas, y esto se consigue aportando lípidos de calidad, humectantes y agua.

Asimismo, advierten de algunas acciones que provocan un empeoramiento de la situación de la piel y que por tanto se deberían evitar: jabones agresivos, productos astringentes (aquellos que producen sequedad).

Aclarar el rostro con agua del grifo si ésta es muy calcárea o está altamente clorada, baños demasiado prolongados y calefacción excesiva.

Precauciones a la hora de tomar productos “Light”

Ahora son muchos los que intentan rebajar los kilos de más. El término light se utiliza para distinguir a aquellos alimentos cuyo aporte energético es menor que el de los correspondientes alimentos homólogos de referencia.La disminución en el valor energético de estos productos se consigue por la eliminación total o parcial, y/o por la sustitución de uno o varios componentes que aportan energía, fundamentalmente, azúcares y grasas.

Los alimentos light aportan un 30 por ciento menos de energía, pero su aporte sigue siendo elevado en el caso de mayonesas, margarinas, quesos cremosos, etc.

Por ello, es necesario advertir que los alimentos light también engordan, por lo que los farmacéuticos recomiendan comprobar el etiquetado al elegir los alimentos menos calóricos y de este modo evitar errores.

Se recomienda desterrar la falsa creencia de que los productos light no engordan. Cualquier alimento que contenga macronutrientes (proteínas, grasas o hidratos de carbono) o alcohol en su composición, aporta energía y contribuye a la ingesta calórica total de la dieta.

Si se superan las necesidades energéticas del individuo, aumentará su peso corporal y fundamentalmente la grasa. Asimismo, recuerdan que al pensar que los productos light adelgazan o no engordan, los ciudadanos pueden tomar dos o tres veces más cantidad del alimento light que del homólogo de referencia, provocando una mayor ingesta de calorías y en consecuencia un aumento de peso.

Fuente : Libertad Digital